Place a StoneHistorias que permanecen

Palabras para el funeral de un padre, con ejemplos

A muchos les cuesta más poner en palabras a su padre que a nadie: lo que daba solía ser práctico (ir a buscarlos a las dos de la mañana, arreglar algo, una regla) y quizá hablaba poco de sí mismo. Esta guía es para hijos, hijas y nietos, con ejemplos para adaptar, no para copiar.

Actualizado el · 6 minutos de lectura

Lo básico (duración, estructura, cómo leerlo en voz alta) está en cómo escribir un discurso fúnebre. Esta página trata de su padre.

Preguntas para hacerse sobre él

  • ¿Adónde iba cuando quería estar solo? ¿Al taller, al jardín, al coche con la radio puesta?
  • ¿Qué arreglaba, construía, cultivaba o mantenía funcionando?
  • ¿Cómo mostraba el cariño, si no lo decía? Piensen en los viajes en coche, las ruedas revisadas, el billete doblado que les ponía en la mano al despedirse.
  • ¿Qué les enseñó con las manos? Conducir, nadar, afeitarse, colgar un cuadro derecho.
  • ¿Cuáles eran sus reglas, y qué decía cuando las rompían?
  • ¿Qué quería ser antes de que la vida decidiera por él?
  • ¿A quién ayudó sin contárselo a nadie?

Hagan esa última pregunta en voz alta: a sus amigos, a sus compañeros, a los vecinos. Aparecerán historias: el préstamo que nunca mencionó, el vecino al que llevaba a diálisis cada semana. Con ellas se construyen algunos de los mejores discursos.

¿Palabras ya hechas? Mejor tres cosas suyas

Se entiende que busquen un texto ya hecho para el funeral de su padre, pero no funciona: un texto que sirve para cualquier padre no describe a ninguno, y quienes lo conocieron lo van a notar. Este método les da un borrador de verdad en una tarde. Elijan tres cosas que eran suyas:

  1. Un objeto: su reloj, la caja de herramientas, el termo abollado, el sillón donde nadie más se sentaba. ¿Qué dice de él?
  2. Una frase que siempre decía: la que toda la familia sabe terminar.
  3. Una costumbre o un lugar: el mercado del sábado, la caminata de la tarde, el mismo asiento en el estadio.

Empiecen diciendo quiénes son («Soy ___, su ___»), cuenten una historia breve de cada una de las tres cosas y cierren con lo que ustedes guardan de él: el objeto, la frase o la costumbre. Ese es todo el discurso, y no podría ser de ningún otro padre.

Ejemplos para adaptar, no para copiar

Inventados, para mostrar el nivel de detalle que funciona. Conserven la forma y cambien cada detalle.

Para empezar

A papá esto no le habría gustado nada: no el funeral, sino la idea de que yo improvisara aquí delante. Él lo anotaba todo: la lista de la compra, cómo llegar a cada sitio, la presión de las ruedas en la cara interior de la puerta del garaje.Así que, papá, lo escribí.
Casi todos lo conocían como don Ernesto, el de la ferretería de la esquina. En casa era el hombre que no podía pasar junto a un grifo que goteaba.
Soy Lucía, su única hija, algo que él recordaba cada vez que yo le pedía algo y lo conseguía.

El centro

El taller al fondo del patio era suyo. No podíamos tocar las herramientas, pero sí mirar, y pasé media infancia sentado sobre una lata de pintura boca abajo, pasándole el destornillador equivocado.Nunca me dijo que era el equivocado. Simplemente lo usaba.
No decía «te quiero». Decía: «¿Revisaste el aceite?». Tuve que tener hijos para entender que era la misma frase.

Para cerrar

Papá, revisé el aceite.
Dejamos abierta la puerta del taller. Va a quedarse así un tiempo.
Siempre era el primero en irse de las fiestas: «Hay que irse cuando todavía quieren que te quedes». Papá, todavía queríamos que te quedaras.
Solo ejemplos: los detalles tienen que ser los de él

Si su padre murió de repente

Una muerte repentina no deja despedida, y los presentes todavía están en shock. Digan lo que pasó en una frase sencilla («El martes por la mañana papá salió a caminar, como siempre, y no volvió»), porque la gente necesita oírlo. Después no intenten explicarlo ni encontrarle un sentido: nadie espera eso de ustedes. Pueden decir que no llegaron a despedirse. Y luego hablen de su vida, que estuvo llena mucho antes de convertirse en la noticia de esta semana.

Lo que no llegaron a decirle se puede escribir después, solo para él; muchos empiezan con una carta a un padre o una madre que falleció. Si en cambio estuvo enfermo mucho tiempo, bastan una o dos frases honestas; la guía de palabras para el funeral de una madre lo trata con más detalle.

Si fue un padre difícil

Hay padres que no estuvieron, que fueron duros, que bebían, que se fueron. No están obligados a hablar ni a fingir. Si hablan, digan una verdad acotada: lo que fue real y bueno, aunque sea poco. «Mi padre no era un hombre fácil. También fue el que les enseñó a andar en bicicleta a todos los chicos de la calle». Si sus amigos conocieron a un hombre más cálido que el que conocieron ustedes, pueden decirlo: «Muchos de ustedes conocieron una parte de él que yo descubrí tarde». Si hicieron las paces al final, vale la pena contarlo. Lo que no se hace es ajustar cuentas delante de todos.

Sus hermanos, y su madre

  • Cada uno conoció a un padre distinto. Los mayores a menudo tuvieron uno joven, agobiado y estricto; los menores, uno más blando y más cansado. Las dos cosas son verdad, y sus discursos pueden ser distintos.
  • Repártanse los temas (su trabajo, la casa, los últimos años) para que no se escuche tres veces la misma historia.
  • Si su madre está allí, es quien más perdió. Diríjanse a ella con una frase: «Mamá, de quien más orgulloso estaba era de ti».
  • Los hijos de otro matrimonio también son sus deudos. Nómbrenlos.

Después del funeral

Guarden lo que se dijo: sus palabras y las de sus hermanos. Les servirán el día en que haya que hablar de nuevo, en el aniversario del fallecimiento. Se pueden conservar en una página de recuerdo: una vez abierta la página, los familiares que no estuvieron pueden leerlas, y las personas a las que él ayudaba en silencio pueden añadir allí su parte de la historia.

Un solo lugar para todo lo que queda

Una página de recuerdo que ustedes llevan: la historia de una vida, fotografías, grabaciones y los recuerdos que envían la familia y los amigos y ustedes aprueban. Un aviso antes de cada yahrzeit si la página tiene activadas las fechas hebreas, y todo se puede descargar en cualquier momento. Crear y completar la página es gratis. Es privada (solo la ven ustedes) hasta que la abran a los demás con un único pago: 99 ₪ en Israel, 39 US$ en el resto del mundo. Sin suscripción.

Preguntas frecuentes

¿Qué decir si su padre murió de repente?

Digan lo que pasó en una frase sencilla, reconozcan que no hubo despedida si fue así, y dediquen el resto a su vida. En los primeros días, tres minutos bastan.

¿Conviene usar una cita en las palabras para el funeral de un padre?

Sus propias palabras conmueven más que cualquier frase célebre. Si quieren una cita, elijan algo que a él le gustaba (una canción que cantaba, un libro de su estantería) y úsenla una sola vez, al final.

¿Y para un suegro o un abuelo?

Digan al principio cómo lo conocieron y cuenten una o dos cosas que vieron ustedes mismos: cómo los recibió, qué les enseñó. Dos o tres minutos bastan. Para los nietos hay una guía aparte.

¿Y si buscan palabras de consuelo para alguien que perdió a su padre?

Eso es un mensaje de pésame: corto, personal y con un recuerdo concreto de él. En qué decir a alguien en duelo hay ejemplos.

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