Place a StoneHistorias que permanecen

Palabras para el funeral de mi abuela o abuelo, con ejemplos

Su madre o su padre hablará de su propio padre o madre. Ustedes conocieron a otra persona: la abuela en cuya casa las reglas eran otras, el abuelo que siempre tenía tiempo. Aquí, lo que puede decir un nieto de cualquier edad, solo, con los primos o junto a un niño pequeño, y ejemplos para los dos.

Actualizado el · 6 minutos de lectura

Lo básico (duración, estructura, cómo leerlo en voz alta) está en cómo escribir un discurso fúnebre, y sus padres tienen sus propias guías, para una madre y para un padre.

Lo que solo un nieto puede decir

Sus padres los conocieron en los años del trabajo, las cuentas y las preocupaciones. Muchos nietos conocieron a otra persona: con más tiempo, reglas más blandas y una segunda oportunidad para la paciencia. Solo ustedes pueden hacerla presente en el funeral, y por eso con sus palabras la gente suele sonreír por primera vez ese día. Pregúntense, y pregunten a sus primos:

  • ¿Qué se podía hacer en su casa y en ninguna otra parte?
  • ¿Cómo los llamaban a ustedes, y cómo los llamaban ustedes a ellos: abue, abuelita, nona, tata?
  • ¿Qué les enseñaron que sus padres no: un juego de cartas, una receta, una palabra en otro idioma?
  • ¿Qué guardaban de ustedes: un dibujo en el refrigerador, su primera postal de un campamento?

De dónde venía la familia

Los nietos suelen ser los que preguntaron. Si saben de dónde partieron su abuela o su abuelo (un lugar, un idioma, un oficio, el camino hasta donde vive hoy la familia), cuéntenlo en dos o tres frases sencillas: muchos de los presentes no lo saben. Si solo conocen fragmentos, cuenten fragmentos. Si no saben nada, díganlo también: «Casi no hablaba de los años antes de casarse, y yo no le pregunté. Ojalá lo hubiera hecho». Hay historias dolorosas: no hace falta contarlas enteras, y sus padres deben saber antes qué van a decir. Esta semana, con la familia reunida, pregunten a los mayores qué recuerdan. Cómo recopilar recuerdos antes de que se pierdan

Ejemplos para adaptar, no para copiar

Inventados, para mostrar el nivel de detalle que funciona. Conserven la forma y cambien cada detalle.

Para una abuela

Cada viernes la abuela hacía el crucigrama del periódico con bolígrafo, y siempre dejaba una palabra en blanco, la más fácil, para mí.Tardé años en entender que ella sabía la respuesta.
El último año me llamaba por el nombre de mi mamá, y yo le contestaba. Unos minutos en cada visita, yo era su hija de once años, y me decía que me llevara un suéter.
Abuela, hoy hice el crucigrama. Te dejé una palabra.

Para un abuelo

En el marco de la puerta de la cocina de los abuelos hay veintitrés rayas de lápiz. Cada año, el día de su cumpleaños, el abuelo nos medía con un libro sobre la cabeza y escribía al lado de cada raya el nombre y la fecha, con su letra diminuta.
Pelaba una manzana en una sola tira larga, sin romperla, y la regla era que la tira se la llevaba el que estuviera sentado más cerca. Nos peleamos por esa silla durante años.Solo cuando crecí me di cuenta de que siempre se giraba un poco hacia el más pequeño.
Abuelo, cuando vacíen la casa, el marco de la puerta se viene con nosotros.
Solo ejemplos: los detalles tienen que ser los de ellos

Unas palabras de todos los nietos

Si son muchos, un solo texto en común suele funcionar mejor que diez discursos cortos:

  • Una misma pregunta para todos en el grupo de los primos: ¿qué se podía hacer en casa de la abuela y en ninguna otra parte? Guarden una línea por respuesta, con el nombre de su autor: «Tomás: en casa del abuelo, a “¿Puedo?” la respuesta siempre era “Pregúntale a tu abuela”».
  • Un nieto lee todo, o cada uno se levanta y dice su línea. Los que viven lejos mandan la suya por mensaje.
  • Cuatro o cinco minutos en total, sean cuantos sean.
Somos los nietos de la abuela, desde Nicolás, que tiene treinta y cuatro años, hasta Valentina, que tiene seis. Nos preguntamos qué se podía hacer en su casa y en ninguna otra parte. Estas son nuestras respuestas.

Los nietos pequeños, y los bisnietos

Un niño que quiere hablar puede hacerlo, y unas pocas líneas bastan. Pregúntenle qué recuerda y anoten exactamente lo que dice: sus palabras, no las de ustedes. Imprímanlas en letra grande, con uno de los padres al lado: hay niños que leen solos, otros con el adulto y otros que en el último momento le pasan la hoja. Todo está bien. El que no quiere hablar puede dar una frase para que la lea otro, o nada. No lo presionen.

Quiero al abuelo porque me dejaba apretar todos los botones del ascensor, hasta los de los pisos donde no nos bajábamos.

Los bisnietos conocerán a su bisabuela o bisabuelo sobre todo por lo que ustedes cuenten: escriban también para ellos, y guarden el texto. En las familias judías, el nombre también puede transmitirse: los asquenazíes acostumbran ponerle a un bebé el nombre de un familiar fallecido, mientras que muchas familias sefardíes les ponen a los nietos el nombre de sus abuelos en vida de ellos, así que quizá alguno de ustedes ya lo lleve.

Si tenía demencia, o vivía lejos

Si su abuela o su abuelo tuvo alzhéimer u otra demencia, quizá los nietos más jóvenes solo conocieron la enfermedad. Un nieto mayor puede devolverles a la persona de antes (por ejemplo, la mujer que condujo un autobús escolar durante treinta años) y contar lo que quedó: una canción que todavía sabía, cómo seguía alisando el mantel. Sobre la enfermedad en sí bastan una o dos frases.

Si vivían lejos, no inventen una cercanía que no hubo. Hablen de lo que sí conocieron (las llamadas de cumpleaños, un verano, un paquete cada año) y de lo que ven de ellos en su padre o su madre:

Habré visto a mi abuelo unas nueve veces. Lo que sé de él lo sé por mi papá, que se ríe igual que él: con una risa que empieza sin sonido.

En el funeral, y un año después

Suelen hablar primero los hijos, y la parte de ustedes es breve: dos o tres minutos cada uno, o un texto en común. El deudo es su padre o su madre: según la costumbre judía, los nietos no están entre los siete familiares que guardan duelo. Díganle también una frase: «Papá, te vimos cuidarla. Lo vimos todo».

Un año después (en el aniversario o, en las familias judías, en la azkará), los nietos suelen tener más lugar: para una historia más larga o para el año sin ellos, de la primera fiesta en otra mesa a una graduación con una silla vacía en la segunda fila. Qué decir en el aniversario de fallecimiento

Después del funeral

Guarden lo que se dijo, hasta la línea de cada nieto. Una página de recuerdo puede reunir discursos, cartas y fotos; una vez abierta la página, los primos que viven lejos pueden leerlos allí y añadir sus recuerdos, que la familia aprueba antes de que aparezcan.

Un solo lugar para todo lo que queda

Una página de recuerdo que ustedes llevan: la historia de una vida, fotografías, grabaciones y los recuerdos que envían la familia y los amigos y ustedes aprueban. Un aviso antes de cada yahrzeit si la página tiene activadas las fechas hebreas, y todo se puede descargar en cualquier momento. Crear y completar la página es gratis. Es privada (solo la ven ustedes) hasta que la abran a los demás con un único pago: 99 ₪ en Israel, 39 US$ en el resto del mundo. Sin suscripción.

Preguntas frecuentes

¿Cómo escribir una carta a mi abuela fallecida?

Cuéntenle lo que le contarían si pudieran: lo que pasó desde que se fue, un recuerdo concreto, un gracias. Escriban como le hablaban; la guía de la carta a un padre o una madre que falleció sirve igual para los abuelos.

¿Qué escribirle a mi abuela fallecida en su cumpleaños o al cumplirse un año?

Lo que cambió desde entonces: quién de la familia sigue haciendo algo suyo, qué hicieron por primera vez sin ella. Muchos escriben una carta nueva cada año, en la misma fecha.

¿Se puede leer un poema en el funeral de la abuela?

Sí, si es de ella: un poema que le gustaba, una canción de cuna que les cantaba, unas líneas de un libro de su biblioteca. Una estrofa, una vez, hacia el final. Un poema «para una abuela» sacado de internet serviría para cualquiera, y por eso no para ella.

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