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Palabras para el funeral de una madre, con ejemplos

La conocieron más tiempo que casi todos los que estarán allí, y por eso cuesta: no falta qué decir, sobra. Esta guía es para hijas, hijos y nietos: qué preguntarse sobre ella, cómo hablar de lo difícil y ejemplos de los que tomar la forma, no las palabras.

Actualizado el · 6 minutos de lectura

Lo básico (duración, estructura, cómo leerlo en voz alta) está en cómo escribir un discurso fúnebre. Esta página trata de su madre.

Por qué cuesta tanto hablar de una madre

Ustedes describen a quien fue el fondo de toda su vida, y el fondo es lo más difícil de ver. Por eso muchos se quedan en «Siempre estuvo para nosotros»: cualquier recuerdo concreto parece demasiado pequeño para un día así. No lo es. Las cosas concretas son el discurso: cómo contestaba el teléfono, el cajón donde guardaba las bolsas de plástico dobladas, la canción que cantó con la letra equivocada durante cuarenta años.

Preguntas para hacerse sobre ella

  • ¿Qué decía primero cuando la llamaban? ¿Siempre lo mismo?
  • ¿Quién era antes de ser su madre? ¿Qué les contaba de su infancia, de su primer trabajo, del año en que conoció a su padre?
  • ¿Qué hacían sus manos? Cocinar, coser, corregir exámenes, sostener un cigarrillo en el balcón cuando creía que nadie la veía.
  • ¿Qué entendieron de ella solo de adultos, o solo cuando empezaron a cuidarla?
  • ¿Qué frase suya van a seguir oyendo, con su voz, toda la vida?

Pregunten también a su hermana y a su amiga más antigua. Ellas conocieron a una mujer que ustedes no conocieron: la muchacha, la compañera de trabajo, la amiga que llamaba cada jueves. Cómo recopilar recuerdos de la familia y los amigos

¿Palabras ya hechas? Mejor una estructura para completar

Muchos buscan un texto ya hecho para el funeral de su madre, y se entiende. Pero un texto ya hecho suena a ya hecho: quienes la conocieron notarán desde la primera frase que podría hablar de cualquier madre. Tomen prestada una forma, y completen cada línea con algo que solo su familia sabe:

  1. «Soy ___, su hija / su hijo / su nieta».
  2. «Mi madre nació en ___ y ___». Dos o tres datos que no todos conocen.
  3. «Quien la conoció sabe que siempre ___». Una costumbre, contada como una escena.
  4. «Lo que no entendí hasta que ___ es que ___». Algo que aprendieron de ella tarde.
  5. «Ella decía: ___». Sus palabras, no una cita de un libro.
  6. «Mamá, ___». Una frase dirigida a ella, con el nombre que ustedes le daban.

Ejemplos para adaptar, no para copiar

Inventados, para mostrar el nivel de detalle que funciona. Conserven la forma y cambien cada detalle.

Para empezar

Todos los que alguna vez llamaron a mi mamá saben cómo empezaba la llamada. No «hola», no «¿cómo estás?», sino «¿Está todo bien?».Lo preguntó durante cincuenta y tres años, y siempre lo decía en serio.
Soy Daniel, el menor. Mamá me decía «el atrasado», porque nací tres semanas después de la fecha y, según ella, llevo atrasado desde entonces.Hoy llegué a tiempo, mamá.

El centro

Su cocina era del tamaño de un armario y cada domingo comían de ella veinte personas. La regla: nadie se iba sin un recipiente con comida. Quien llegaba con uno, se iba con dos.Esta semana encontramos cuarenta y un recipientes de plástico encima del refrigerador, cada uno con una etiqueta: el nombre de la persona a la que le tocaba después.
Los últimos dos años fueron duros, y no voy a fingir lo contrario. Pero hasta el final les corrigió la gramática a las enfermeras, y en su último día bueno me pidió que le pintara las uñas: «El rojo, no el rosa. El rosa es para viejitas».Tenía noventa años.

Para cerrar

Mamá, está todo bien. Ya puedes dejar de preguntar.
Me quedé con un recipiente, el que tiene mi nombre. Te lo devuelvo lleno.
Siempre decía que no quería que armáramos lío por ella. Perdón, mamá: esto es el lío, y te lo ganaste.
Solo ejemplos: los detalles tienen que ser los de ella

Si su madre estuvo enferma mucho tiempo

Todos los presentes lo saben. Bastan una o dos frases honestas («Los últimos años le quitaron mucho, y peleó por cada día bueno») y después vuelvan a contar cómo vivió. La enfermedad fue el último capítulo, no la historia. Si ustedes la cuidaron, quizá sea la primera vez en años que pueden recordarla como era antes.

Si tuvo demencia, díganlo con sencillez: «Al final no siempre nos reconocía. Nosotros siempre la reconocimos a ella». Agradezcan por su nombre a quienes la cuidaron: la cuidadora, la enfermera del turno de noche, la vecina que se sentaba con ella los martes. Y si la muerte fue repentina, díganlo en una frase sencilla; la guía de palabras para el funeral de un padre lo trata con más detalle.

Si la relación con ella fue complicada

No le deben a nadie un retrato en el que no creen. Hablen de lo que fue verdad, aunque sea poco: su valentía para empezar de nuevo en otro país, su cocina, la abuela que fue para sus hijos. Lo demás puede reconocerse sin detalles: «Mi madre y yo no siempre nos encontramos con facilidad. Pero siempre supe de dónde vengo». También pueden dejar que hable un hermano; no es un fracaso. Eso sí: nada de ajustar cuentas en público. Lo que no pudieron decirle puede ir en una carta a un padre o una madre que falleció, que nadie más tiene por qué leer.

Hablar entre hermanos

  • Una voz o varias. Decidan si uno habla en nombre de todos los hijos o si cada uno dice unas palabras. Si hablan varios, repártanse los temas (su vida, su cocina, los últimos años), o todos contarán la misma historia.
  • Un hermano o una hermana que no puede hablar (porque vive lejos o sabe que no lo va a lograr) puede escribir unas líneas para que las lea otra persona: «Estas son las palabras de Sofía, desde Madrid».
  • Nietos, nueras y yernos. Bastan dos minutos y un recuerdo. Digan primero cómo la conocieron: «Durante veinte años me puso el plato en la mesa antes de que yo dijera que iba».

Después del funeral

Guarden lo que escribieron, también lo que recortaron: quizá les sirva dentro de un mes o de un año, cuando haya que decir unas palabras en el aniversario. Las palabras del funeral se pueden conservar en una página de recuerdo: una vez abierta la página, los familiares que no estuvieron (un primo en el extranjero, un nieto demasiado pequeño para ir) pueden leerlas, y sus amigas pueden añadir allí las historias que ustedes no conocían.

Un solo lugar para todo lo que queda

Una página de recuerdo que ustedes llevan: la historia de una vida, fotografías, grabaciones y los recuerdos que envían la familia y los amigos y ustedes aprueban. Un aviso antes de cada yahrzeit si la página tiene activadas las fechas hebreas, y todo se puede descargar en cualquier momento. Crear y completar la página es gratis. Es privada (solo la ven ustedes) hasta que la abran a los demás con un único pago: 99 ₪ en Israel, 39 US$ en el resto del mundo. Sin suscripción.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto deben durar las palabras para el funeral de una madre?

De tres a cinco minutos, unas 400 a 600 palabras. Si hablan varios de sus hijos, dos o tres minutos cada uno.

¿Cómo escribir unas palabras para el funeral de una abuela?

Digan quiénes son para ella y cuenten uno o dos recuerdos que solo tiene un nieto: los juegos, las golosinas, las reglas que en su casa eran distintas. Que sea breve. Hay más en nuestra guía para despedir a un abuelo o una abuela.

¿Y si lo que buscan son palabras de consuelo para alguien que perdió a su madre?

Eso es otra cosa: un mensaje de pésame. Corto, personal y con un recuerdo concreto de ella. En qué decir a alguien en duelo hay ejemplos.

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